septiembre 29, 2014 Noticias No hay comentarios

Esta zona, ubicada cerca de la frontera entre Bolivia, Perú y Brasil, está formada por sabanas tropicales regidas por ciclos estacionales de sequías e inundaciones y es valorada por su rica diversidad natural, pues alberga a 131 especies de mamíferos, 568 de aves, 102 de reptiles, 62 de anfibios, 625 de peces y al menos 1.000 de plantas. Algunas de éstas, como la nutria gigante y el delfín rosado, han sido clasificadas como especies vulnerables, en peligro de extinción o en peligro crítico de extinción, y por eso es alentador saber que ahora, bajo esta declaratoria, estarán mejor protegidas.

Este anuncio no sólo muestra el gran compromiso del gobierno de Bolivia para conservar entornos estratégicos, sino que nos hace preguntarnos, una vez más, qué pasa en Colombia con las decisiones que deben tomarse para proteger algunos de nuestros ecosistemas más importantes. Mientras la locomotora de la minería avanza a todo vapor, la conservación y la búsqueda de la sostenibilidad aparecen menos en la agenda política, cuando las necesitamos más y con urgencia.

Hace más de dos años estamos esperando la designación de la Estrella Fluvial de Inírida como un nuevo sitio Ramsar para Colombia. Pero también debemos estar atentos a lo que suceda con el Parque Natural Nacional Yaigojé Apaporis, declarado en 2009 con el respaldo de las comunidades indígenas macuna, tanimuca, letuama, cabiyari, barazano, yujup macu y yauna, y el cual hoy se encuentra en riesgo de sufrir una revocatoria que lo podría convertir en zona minera, respondiendo a los intereses y a la presencia de la empresa minera Cosigo S.A.

Written by ByBadmin